Gamificación (o ludificación)

La aplicación de dinámicas heredadas del diseño de juegos a otro tipo de procesos que, aparentemente al menos, no tienen nada que ver con un juego es la disciplina que ha venido ha tomar el nombre Gamification.

GAMIFICACIÓN O LUDIFICACIÓN

Un primer intento de acercar el concepto a nuestra legua, tan rica en matices, ha sido francamente desaprovechado al elegir Gamificación, traducción literal y, como casi siempre, no muy acertada al tratarse de un anglicismo que, una vez traducido, no tiene un significado propio en nuestro idioma. Personalmente prefiero la opción de ludificación, que toma la raíz latina ludus (juego) aunque tampoco es la mejor opción (¿alguna idea?), pero ya sabemos como nos encanta a todos en el mundo del marketing los palabros que suenan siempre mejor en la lengua de John Wayne. Sea cual sea el nombre que queramos darle, lo que no se puede negar es que se trata de un término que está en boca de muchas agencias digitales y que ha encontrado un hueco en los planes estratégicos de algunos anunciantes.

lrgÚltimamente he tenido ocasión de leer el interesante libro de Gabe Zichermann y Christopher Cunningham sobre la materia publicado por O’Reilly bajo el título Gamification by design: implementing Game Mechanics in Web and Mobile Apps. En general el libro es muy interesante, ameno y relativamente fácil de leer. Los autores han sido ambiciosos en su enfoque de la materia y extienden el alcance hasta incluir aspectos tan complejos como las mecánicas básicas del diseño de juegos (aunque reconocen que queda lejos del objetivo de su libro cubrir este aspecto con profundidad) y otros más fáciles de abarcar como el diseño de niveles, los principios básicos para la creación de retos, los sistemas de feedback, tanto para los jugadores como para los diseñadores y otras muchas y diversas materias.

 

LA LUDIFICACIÓN EN LOS VIDEOJUEGOS

Me ha gustado la descripción que Zichermann hace en el libro al definir la ludificación a través de lo que no es. Siguiendo los argumentos del autor:

“La ludificación (gamification) no trata sobre como crear una serie de distintivos o etiquetas (badges) atractivas que añadir a tu site. Los autores citan como un ejemplo de mal uso de estos distintivos el caso del Huffington Post, donde las etiquetas parecen añadidas como elementos de contexto casi decorativo en lugar de cómo parte de una mecánica de implicación (engagement) de sus lectores.”

Tampoco es una solución que, como el bálsamo de Fierabras, venga a resolver los problemas de una compañía que carezca de un buen producto o un mal servicio.

Puede incluso que no sea un sistema eficiente si el objetivo es conseguir, por ejemplo, que un usuario consiga un descuento en un seguro a través de los puntos que acumule en la mecánica del juego.

De lo que si trata la ludificación, sin lugar a dudas, es de la creación de un sistema en el que el objetivo principal de la experiencia del usuarios es la pura diversión. Donde cada “partida” es una oportunidad de incrementar la fidelidad del jugador hacia la experiencia provocando que, cuando abandona la sesión, le haya quedado un buen sabor de boca que le deje con ganas de más.

¿Y EN PUBLICIDAD?

La clave está en que seamos capaces de aprovechar las dinámica aprendidas del diseño de juegos, con mayúsculas, a otro tipo de procesos que poco tienen que ver con echar una partida al Angry Birds (o quizá si). Dinámicas que utilizan motivadores imbricados en la naturaleza del propio ser humano para ser capaces de influir en su comportamiento y, quién sabe, incluso en su percepción de su relación con tu marca.

Nota: Publiqué este post originalmente en el blog de Ideonomia

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